Definición del Movimiento Autónomo de Mujeres:
El Movimiento Autónomo de Mujeres es un movimiento social y político de carácter autónomo que reivindica la igualdad, la libertad, y la solidaridad para la construcción de un sistema político, económico y social con democracia paritaria.
Luchamos en contra del autoritarismo patriarcal en todas sus formas, para transformar las relaciones de poder desiguales, y por el establecimiento de un Estado de Derecho como precondición para avanzar en la construcción de una sociedad en justicia social, económica, política y cultural.
El Movimiento Autónomo de Mujeres lo integramos mujeres que participamos a título individual, sobre la base de la responsabilidad y convicción personal; quienes nos adherimos a sus postulados, y participamos activamente en la promoción de su propuesta política, reivindicaciones, y banderas de lucha, asumiendo el carácter y naturaleza del mismo.
El movimiento aspira a tener un carácter ciudadano como sello de identidad, es decir, que se procura su desarrollo como un movimiento conformado por individuas autónomas en ejercicio de sus derechos, lo que implica la afiliación23 por personas. Estimamos que la identidad colectiva es más sostenible cuando se basa en el compromiso y las convicciones personales, pues las personas participan a partir de su fuero íntimo y la propia responsabilidad, permitiendo ejercer mayor independencia de criterios y autonomía para actuar. El movimiento deviene así un espacio de desarrollo del sujeto.
En la actualidad, como parte del proceso de construcción del MAM, se reconocen dos tipos de participación: la participación a título personal y la participación de grupos, a partir de la identificación y compromiso de individuas y grupos con los objetivos del Movimiento y con su propuesta programática. No se consideran como parte del MAM ni pueden participar en el mismo ninguna organización de carácter mixto, ligada al estado o a la cooperación externa.
Nuestro punto de partida es que las mujeres somos la mitad de la sociedad, así como de cada categoría social (etnia, clase, raza) y que estamos atravesadas por una situación de subordinación. Dado que las mujeres no compartimos una “identidad femenina” esencial, ni tampoco tenemos una unidad previa que recuperar, el fundamento de nuestra identidad política es la lucha contra la subordinación y la opresión y el desmantelamiento de la identidad asignada por el patriarcado a las mujeres. Estimamos que la afirmación de esta identidad colectiva es un paso indispensable en nuestra constitución como sujetos individuales y como sujetos políticos.
Como demuestra la experiencia histórica del movimiento de mujeres en Nicaragua, la política basada en la identidad de género impulsada por los grupos feministas ha sido un instrumento efectivo para la movilización de las mujeres, permitiendo la construcción de la autonomía y expansión del movimiento y su desmarque de intereses partidistas.24 Sin embargo, el balance de nuestra actuación y resultados nos indican que requerimos otro posicionamiento identitario para intervenir en la política, entendiéndola como aquella práctica que se ocupa de la negociación de los conflictos, surgidos de las diferencias y desigualdades sociales.
Reclamar una democracia verdadera, sobre la base de un Estado de Derecho y el funcionamiento de las instituciones requiere que - además de una identidad feminista - asumamos una posición de sujetos políticos, con el derecho y la capacidad para interpelar al poder masculino que controla al Estado y su régimen de género.
El MAM aspira a desarrollarse como un movimiento con estructuras formales con el fin de proveerse los instrumentos necesarios para ampliar su desarrollo, superando las estructuras informales e implícitas que restan transparencia en la toma de decisiones, dificultan la participación y sólo permiten la articulación coyuntural.25 Con el fin de superar esta situación y desarrollar una estructura democrática y al mismo tiempo eficiente, asumimos los siguientes principios:
La aplicación de estos principios tienden a asegurar que la estructura sea responsable, y que la posición de liderazgo sea flexible, abierta y temporal, así como controlable por la membresía del movimiento, dado de que las decisiones definitivas son tomadas por la asamblea que tiene el poder de decidir quién ejerce esas posiciones en su seno. La estructuración formal implica que el MAM, como espacio autónomo y de pares, escoge de su seno liderazgos y representaciones legitimadas, cuya función es guiar hacia el cumplimiento de los objetivos establecidos por el grupo, el desarrollo de la autonomía y la cohesión del espacio y de la membresía.
Asumimos como ideal para la toma de decisiones el método de la construcción del consenso. Entendemos el consenso como un proceso de decisión que busca no sólo el acuerdo de la mayoría, sino resolver o atenuar las objeciones de la minoría para alcanzar la decisión más satisfactoria para un grupo. Las decisiones se alcanzan en un diálogo entre iguales y para que éste sea posible, se requiere que la membresía del Movimiento cumpla con algunas condiciones sobre las que se fundamenta el consenso:
La construcción del consenso se basa en la cooperación del grupo, la voluntad democrática y la no violencia. Los principios para la construcción del consenso son:
En este marco de ideas filosóficas y políticas - con base en la experiencia histórica del Movimiento de Mujeres de Nicaragua y de cara al análisis de la realidad nacional - sostenemos que para que las reivindicaciones de carácter estratégico de las mujeres, e incluso sus reivindicaciones prácticas de género, encuentren satisfacción, se requiere como precondición el restablecimiento y desarrollo de una verdadera institucionalidad democrática en Nicaragua, el establecimiento del Estado de Derecho y la llegada al poder de fuerzas políticas demócratas y progresistas.
Esta es condición necesaria, pero no suficiente para hacer avanzar los derechos de las mujeres. Por ello, se requiere la existencia y consolidación de un movimiento autónomo de mujeres organizado y articulado, de carácter nacional que promueva la construcción de la ciudadanía plena de las mujeres y de relaciones igualitarias entre sí, capaz de establecer alianzas con otros actores de la sociedad civil, como medio para la consecución de sus objetivos.
El Movimiento Autónomo de Mujeres reivindica la democracia como sistema político y como cultura de vida en los ámbitos público y privado, tanto a nivel personal, como familiar, comunitario, municipal, departamental, regional y nacional. Igualmente, se declara en contra de toda forma de subordinación y de autoritarismo patriarcal y político. Por ello, se propone luchar por la transformación de las relaciones de poder existente entre hombres y mujeres, y entre gobernantes y gobernados.
En este marco, el Movimiento Autónomo de Mujeres reclama como una necesidad para la transformación de nuestra sociedad:
Consistentes con lo anterior nuestra propuesta programática está condensada en los siguientes postulados:
En el ámbito público:
En los ámbitos personal y privado:
Documento Político
Bases de refundación del Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua
Fecha: Febrero 2006
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