El Día Internacional de la Mujer se conmemora este 8 de Marzo en medio de un contexto electoral regional y nacional, en el que ha privado la demagogia electorera y que ha sido confirmada en las elecciones de las regiones autónomas, donde por encima del anhelo de una verdadera autonomía para la ciudadanía de los diversos pueblos y comunidades del caribe nicaragüense, privaron los intereses de “los partidos del Pacífico”.
La autonomía, la independencia de criterios y el ejercicio pleno de nuestros derechos sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, es lo que este 8 de marzo de 2006 reiteramos las feministas como suprema aspiración de las mujeres. Para encaminarnos a materializar esta máxima, el pasado 24 y 25 de febrero nos constituimos formalmente como Movimiento Autónomo de Mujeres, dotándonos de una estructura organizativa y una Coordinadora Política, con el fin de articular las diversas iniciativas y esfuerzos del Movimiento y fortalecernos de cara a la continuada lucha por nuestras reivindicaciones.
Nos encontramos entonces ante grandes retos:
El rescate de la institucionalidad democrática del país, secuestrada por la tiranía del bipartidismo, cuyo impacto en la vida de las mujeres se materializa en la exclusión, subordinación y marginación de sus intereses, necesidades, demandas y liderazgos autónomos.
La impunidad, generada por la partidizacion y consecuente corrupción del sistema de justicia, que como correlato, impide el acceso a la justicia, pronta, eficiente y apegada a derecho, para la población en general y en particular para las mujeres. Esto se expresa tal como lo dijimos el 8 de marzo del 2005 en “...el establecimiento de una dictadura organizada por los cabecillas políticos a partir del uso de la ley divorciada de todo sentido jurídico...”
La exigencia porque se garanticen elecciones libres, transparentes, con iguales oportunidades para todos los contendientes, con observación electoral desde el inicio del proceso, sin inhibiciones, que permitan reabrir el sistema político; y el establecimiento de un parlamento que trascienda la actual dictadura bipartidista (PLC – FSLN) y que atienda los intereses de la población, no a los intereses de los caudillos. Sólo así la ciudadanía dejará de ser rehén de los designios del pacto Ortega-Alemán.
La urgencia que el Estado nicaragüense sea efectivamente un Estado laico tal como lo establece la Constitución de la República. Un Estado moderno y democrático donde se separe la política de la religión y donde los derechos de la ciudadanía no sean entregados por la clase política a jerarcas religiosos que otorgan respaldo político y electoral, a cambio de cuotas de poder y del sometimiento del Estado a los dictados del fundamentalismo religioso. Nicaragua necesita la definición de políticas públicas laicas y apegadas a derecho.
La aprobación de un Código Penal que sea instrumento efectivo para garantizar los derechos de las personas y las libertades públicas en una sociedad democrática. El Código Penal debe castigar severamente la corrupción y el tráfico de influencias y nos debe proteger del crimen organizado. No debe criminalizar a las víctimas de la violencia sexual, física, sicológica o patrimonial, y más bien debe facilitar su acceso a la justicia. El Código Penal debe mantener el derecho de las mujeres al aborto terapéutico cuando su vida y su salud estén en riesgo.
La necesidad de una Presidencia de la República y funcionarios de gobierno que ejerzan sus responsabilidades de cara a la ciudadanía, en pro de la construcción democrática del país y la equidad social y de género. No queremos gobiernos que sirvan de capataces de las políticas económicas de las agencias multilaterales y a las políticas de seguridad del gobierno estadounidense. No queremos gobiernos, como el del presidente Bolaños, que “nos enseñan a vivir sin gobierno”.
El requerimiento de un gobierno que responda con eficiencia a la dramática situación de los derechos humanos económicos y sociales del magisterio nacional, del sector salud, de las trabajadoras de las maquilas, del campesinado sin tierra y sin crédito, de los grupos precaristas que urgen de vivienda, donde todos estos sectores o grupos están conformados mayoritariamente por mujeres, que en su mayoría son madres solteras.
Los retos anteriores nos obligan a:
¡Por la igualdad, la libertad y la justicia social, no a la dictadura bipartidista!
Las mujeres exigimos democracia, ¡Todas contra el pacto!
¡No más demagogia: exigimos democracia en el país y en la casa!
¡Elecciones sí, pacto no!
¡Viva el Día Internacional de la Mujer!
Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua