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LIDERES DEL MAM AGREDIDAS

 

 

Actuación policial contra Patricia Orozco calificada de “impresionante, extraordinaria y desmedida”

“Fue salvajada”

* Agredida relata cómo fue reducida, golpeada, esposada y aventada en camioneta que la llevó a delegación
* Agresión se dio en medio de un aparente “nerviosismo policial” en vísperas de la llegada del presidente Ortega a León
* Ni en Managua ni en León autoridades respondieron a señalamientos, y organismos exigirán explicaciones

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 “Fue salvajada” - Foto
Patricia Orozco. ALEJANDRO SÁNCHEZ/ END

Una hora después de que la primera comisionada Aminta Granera asegurara a movimientos de mujeres y de derechos humanos, en Managua, que no iban a volver a ver “una agresión de la Policía en contra de una mujer”, a 90 kilómetros de la capital la periodista Patricia Orozco, miembro del Movimiento Autónomo de Mujeres, MAM, junto a Lorna Norori y la abogada Eveling Orozco, era víctima del abuso policial en León.

Orozco fue agredida la tarde del viernes pasado por ocho agentes de la Policía Nacional de León, tres de ellos, según cuenta, le ocasionaron lesiones físicas y la enchacharon sin explicaciones claras de por medio.

“La violencia contra nosotros fue impresionante, extraordinaria, desmedida. Hubo un desmedido abuso policial. Me golpearon en los brazos, me ligaron las piernas para reducirme y me hicieron una llave (dejando medio cuerpo a merced del agente), porque yo me quejé; a una de las compañeras la botaron y a la otra le quitaron nuestras maletas aduciendo que nos oponíamos a que requisaran el vehículo y el equipaje”, recuerda.

“A mí además me enchacharon y me subieron hasta de nalgas a una camioneta de la Comisaría de la Mujer con un rótulo que decía que era donada por el gobierno español, y me llevaron a la Policía porque les exigí una repuesta del porqué nos requisaban, pero no obtuve repuestas”, resume.

Para ella se trató de la segunda experiencia de abuso en su vida. “La primera vez fue en 1978, en la dictadura Somocista, cuando me apresaron por protestar junto a otras jóvenes universitarias. Nunca imaginé que volvería a vivirlo”, comentó ayer.


“Hay un elemento político”, dice víctima
“Me siento demolida porque comparo esto con el tiempo de Somoza, y esto es peor. Terrible... yo siento que en Nicaragua la historia retrocede, no avanza. Siento además que puede haber un elemento político en esto porque yo me identifiqué cuando nos detuvieron... y hubo una especie de llamada, como una orden contra nosotros, incluso le dijeron al conductor: ‘Esto no es con usted, es contra ellas’... ellos fueron represivos”, indicó ayer, un día después del hecho.

Orozco cuenta que tras salir, junto a dos compañeras, de un encuentro de mujeres realizado en Las Peñitas, a 25 kilómetros de León, agentes de la Policía Nacional las retuvieron aproximadamente a las 4:30 de la tarde, y pidieron los documentos al taxista que las llevaba.

“Los documentos estaban en regla. Nosotros preguntamos a qué se debía eso, y no dijeron nada. Luego nos dejaron ir, pero al ratito, en el Rastro (por Sutiaba), nos detuvo nuevamente una patrulla con dos oficiales, aduciendo que habíamos huido y no habíamos hecho caso a la primera señal de la Policía, una gran mentira, ellos pidieron y le quitaron los documentos a nuestro conductor y nos hicieron bajar para revisar nuestras maletas”, detalla.

“Nosotros preguntamos y polemizamos porque yo, como ciudadana, por supuesto, apelé a los artículos de la Constitución y pedí una explicación de por qué nos detenían si no se habíamos cometido ninguna infracción, ningún delito, y hasta me identifiqué tres veces, les dije: ‘Soy Patricia Orozco, una ciudadana, vayan y vean sus registros y verán que no hay nada que diga que he cometido un acto delincuencial’”, explicó.

Sin embargo, de acuerdo con Orozco, los agentes actuaron sin escuchar ni explicar nada. Sólo les indicaron que las iban a llevar a la estación policial de León. “Yo les dije que no íbamos a ir a la Policía, ellos pidieron refuerzos y llegó una camioneta de la Comisaría y uno de los agentes me dijo: ‘Se sube o la subo’, porque dijo que yo era la cabecilla. Le respondí: ‘Dígame primero su nombre, su cargo, y por qué me lleva presa’”, destacó.

El agente no dio razones. “Me subieron a donde quisieron y yo me defendí: mordí al policía en el brazo. Me enchacharon, me subieron en la parte trasera, el agente iba encima de mí y me amenazaba diciendo que si hacía algo me atuviera a las consecuencias, sentí miedo”, rememoró.

Trato machista y Policía guarda silencio

Entre tanto, sus compañeras habían quedado en El Rastro. “Afortunadamente contamos con el apoyo de Sutiaba, pues al ver el trato policial hacia nosotras, unas 100 personas se acercaron y “les gritaban a los agentes que nos dejaran, que eran hijos de mujeres, que no nos tratarán así. Nosotros incluso les dijimos que no nos agredieran, que pensaran en la institución, en Aminta Granera, quien era la que daba la cara cada vez que había abuso policial, que pensaran en el prestigio de la institución, pero ellos hicieron caso omiso”, dijo Lorna Norori, otra afectada.

Al llegar a la estación policial, Orozco refiere que le exigieron sus datos personales. “Pero estaba tan enojada que no dije mi nombre. Sólo pedí que me permitieran hacer una llamada al Cenidh, pedí que me quitaran las chachas, yo estaba sola y me sentía amenazada... no me lo permitieron”, apunta.

Orozco inclusive menciona que el jefe de la estación policial le reclamó al agente que la retuvo y le dijo: “¿Porqué sólo traes a una?” El agente respondió: “Porque estás mujeres son invivibles, está mujer hija de la gran... me mordió en el brazo... es la cabecilla. El jefe le recriminó: “¿Cómo no vas a poder reducir a una mujer? Si en la Policía tenemos capacidad para reducir mujeres”, contó Orozco.

Las maletas, según Orozco, nunca las revisaron. Tiempo más tarde “un oficial se me acercó y me dijo que había órdenes de Granera para que me soltaran, me quitó las chachas y me dijo que declarara. Yo repetí: ‘Dejame hacer una llamada primero’, y eso fue otra polémica, y no pude hacer la llamada, luego llegaron mis compañeras en el vehículo que nos habían detenido y juntas nos fuimos a la oficina de la Comisaría de la Mujer a poner la denuncia, pero allí la jefa policial nos dijo que no la iba a recibir porque sólo atendían denuncias de violencia intrafamiliar”, comentó.

De acuerdo con Orozco, un oficial les indicó entonces que podían hacer la denuncia ante Asuntos Internos de la institución, pero les aclaró que el policía encargado de esa área vivía en Malpaisillo y ya no estaba en León.

“Entonces pedimos un forense para que me evaluará y lo esperamos durante hora y media. Tenía inflamado el brazo y lo tenía lesionado. Pero el médico forense nunca llegó, así que dejamos la estación a las 7:30 de la noche y hasta esa hora le devolvieron los documentos al conductor del vehículo que nos transportaba”, subrayó.

La Policía Nacional hasta anoche no se pronunció al respecto pese a que se buscó su reacción durante todo el día. Orozco cree que quizá la eventual visita del presidente Ortega a León tenía nerviosos a los agentes policiales.

“El ambiente de León estaba pesado. Más el abuso de poder, porque claro, no les gusta que los ciudadanos reclamen sus derechos, sólo quieren que agachen la cabeza. La violencia utilizada contra nosotros fue impresionante, no sé si éste es un procedimiento normal, porque es un nivel de violencia extraordinario que no se ve en casos de narcotráfico ni de abusadores sexuales, ni con los grandes delincuentes, encontramos además de parte de los policías mucha misoginia (aversión u odio hacia las mujeres), una actitud de rechazo contra las mujeres”, planteó.

Interpondrá denuncia en Cenidh y Policía

Orozco adelantó que interpondrá una denuncia contra la Policía y los funcionarios que las agredieron física y verbalmente mañana en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

También lo hará ante Asuntos Internos de la Policía. “Voy a llegar hasta donde pueda. Tengo poca confianza en que se proceda, como no proceden un montón de denuncias en este país, pero haré uso de mi ejercicio ciudadano, haré la denuncia pública. ¿Qué espero? Espero sanciones porque hubo abuso policial, hubo un uso desmedido de la fuerza y nunca hubo una explicación de por qué teníamos que actuar como ellos querían”, insistió.

Reveló que manejan que uno de los policías de León prevé contrademandar aduciendo que hubo desacato y agresión de parte de ellas. “Pero fueron ellos los que abusaron, yo soy periodista, ¡cómo no voy a denunciar el maltrato, la agresión!”, indicó.

Orozco cuenta con el respaldo de su movimiento, MAM, y de otros sectores como la Red de Mujeres Contra la Violencia y entidades independientes de los derechos humanos del país. A nivel internacional también es apoyada por movimientos feministas y del gremio periodístico.

Hay una “nueva” dictadura

La periodista Patricia Orozco refirió que desde 2006 vienen planteando desde el MAM que se ha comenzado a instalar una especie de dictadura en Nicaragua.

“Y estamos viéndolo, no sólo porque los poderes del Estado se han coludido bajo el mandato del presidente de la República, Daniel Ortega, el tema de la reelección es una evidencia clara; por otro lado se dicta justicia, entre comillas, para los poderosos y las mujeres siguen sin justicia”, se quejó.

“Hoy (ayer) una compañera de Matagalpa comentó que revisando las denuncias del Poder Judicial encontraron 1,900 denuncias, y de éstas sólo 24 procedieron. Ésas son las situaciones de las mujeres en Nicaragua, ésa es la diferencia de cómo se opera, pues al presidente Ortega en 24 horas le resuelven una petición y el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia dice que ese ciudadano tiene más valor que nosotras por el millón de votos que obtuvo al ser elegido como tal, cuando la Constitución dice que todos somos iguales ante la ley, pero los hechos en Nicaragua demuestran lo contrario: no somos iguales”, puntualizó.

Recordó además que en Nicaragua no hay derecho a la movilización ni a la libre expresión. “Al poder le molesta que los periodistas sean mediadores de los intereses de la ciudadanía, le molesta que seamos cuestionadores. El poder quisiera que nosotros llegáramos y metiéramos la grabadora en discursos oficialistas y esas fuesen nuestras informaciones, y como periodistas en primer lugar nos debemos a la ciudadanía”, puntualizó, tras repudiar la “desinformación” de los medios oficialistas sobre la agresión de la que fue víctima.


 Ver noticia en El Nuevo Diario/ http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2009/11/01/nacionales/112762

 


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Fecha: Nov 01, 2009